
Nos fuimos a la playa a mediodía y como a esa hora llegó la cuarta integrante del paseo. Fui a buscar a la Flower al Terminal de buses y una emoción indescriptible me invadió. Aunque no lo crean, a pesar de conocernos desde la U, nunca habíamos salido de paseo a la playa…
El resto fue una estadía a pleno sol, tomando chelas y conversando de sexo. Sí, con todas sus letras, de sexo. Ya estamos grandes todas y cada una tiene una visión sobre el asunto, mal que mal todas ya hemos vivido con alguien. Sin embargo, una de las chicas era experta en el tema, una estudiosa del pico, como le pusimos jajajajajajaja.
Después de la académica tarde en la playa volvimos a la casa y con la mayo hicimos quehaceres femeninos, como cortar el pasto, mientras la flower y guiche leían las predicciones para el 2007 y de pasada preparaban su borgoñita. Después con mil puchos, borgoña y demases, nos instalamos frente a la pantalla a ver una maratón de… Candy Candy. Fueron más de tres horas pegadas al computador en donde revivimos nuestra infancia y reconocimos los momentos exactos en que esta serie nos dejó cagadas de la cabeza a nosotras y a toda una generación de mujeres que cree en el príncipe de la colina jajajajajajjajaja!
Sin embargo, con un poco de vergüenza, debo confesar que cuando muere Anthony, no pude evitar volver a llorar…
(sí, soy una fucking mamona ¿y qué?)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario